Naci en 1962, estaba José María Guido, no se mucho de él y la historia me contó que era una marioneta impopular.
Después vino Arturo Illia pero en el colegio no llegué siquiera a leerlo, durante la campaña de 1983 (mi primera campaña consiente) lo conocí mas, pero claro, todo conocimiento sobre él estaba adornado como a uno le convenia, y solamente me pareció un hombre de buenas intenciones. A él no se mereció, en nombre de la democracia que lo "tirén" como hizo ongania, el que vino después.
Este no se que hizo, ni que no hizo, solamente se que durante su mandato se cambió la moneda y nacieron los célebres "Pesos Ley 18.188", un tiempo despues me preguntaba como puede establecerse una ley si no hay congreso.
Un tal Marcelito levingston lo sucedió, otro milico de carrera, creo que ocupó un lugar y nada mas.
Después vino un patotero, de este si me acuerdo porque ya empezaba a tomar cierta conciencia. Un provocador que no cumplió su misión. La misión personal o corporativa era impedir el regreso de Juan Domingo Perón. Me acuerdo la inauguración del tunel subfluvial Hernandarias durante su gestión, después me di cuenta de que este compadrito de pacotilla ni siquiera tuvo la idea, pero la pompa de su inauguración se la guardó para si.
Al fin las elecciones, las primeras elecciones medianamente concientes que viví. Hector "Jota" Cámpora llegó a la presidencia por el voto del pueblo. Para mí fue mi "primer demócrata conciente", pues de los anteriores ni noticias propias. Recuerdo los cantos: "El tio al gobierno, Perón al poder". No alcanzó los 2 meses recuerdo y cientos de miles de razones que escuché en aquellos años sobre su renuncia. Leyendo luego sus razones, supo que hacer.
Raúl Alberto Lastiri hizo de "puente" pero dicho puete potencio lo que después no se pudo contener.
Juan Domingo Peron, mi segundo demócrata, recuerdo pocas cosas de la campaña pero recuerdo bastante de su gobierno, mi vieja y mi viejo solian llevarme de paseo a la plaza cada vez que él hablaba, pero también reconozco que no llegabamos a la plaza, pero me gustaba. El día de su muerte todavía lo recuerdo, la cara de preocupación de mi viejo, el llanto de mi vieja, los noticieros, la felicidad de lo que después supe como "gorilas". Recuerdo que luego de su muerte, yo cursaba sexto grado de la primaria un compañero (uno que hoy vuelvo a encontrar) me decia "que bien que lo estaba haciendo". No se si fue el mejor o el peor, pero si fue el que mas me enseñó.
Lo sucedió su señora, María Estela Martinez de Perón, creo que el país nunca naugragó tanto como ese tiempo. Lo único que creció fue la deuda externa a 8000 millones de dolares.
El interinato de Italo Argentino Luder creo que fue tan provisional que sirvió para darle rienda suelta al militariaje luego de un célebre decreto que abrazó los días de su gobierno, es decir, su mandato sirvió solamente para que la mujer no firme el decreto.
Después se hizo de noche, 7 años de noche y pasaron los siguientes, un asesino empedernido, un manejado por los oficiales; luego un borracho asesino, un inútil político un inútil militar; después otro borracho, lejos lo pero de la história y por último un repulsivo candidato a santo que terminó siendo un oficial de esos que manejaron al primero.
Al término de la noche llegó don Raúl Ricardo Alfonsín, el "padre" de la democracia. Una esperanza, una brisa de frescura, una congregación de suspiros "por fin", una pretendida intelectualidad al poder. Pero no pudo ser, no SUPO ser, sin capacidad de mando, rodeado de un ramillete de idiotas útiles que no voy a nombrar, terminó como el padre de la hiperinflación y con un discurso de "disculpen, pero no pude", yo diria que no supo.
Menem duró 10 años, y los 2 primeros años fueron un caos. Cumplió con el slogan de su campaña "para cambiar la história" y vaya si la cambió. Durante sus 10 años pasó por todos los estados posibles para un presidente: el mejor, el peor, el valeroso, el caudillo, el presidente con agallas, el pacificador, el involutivo, el negro de mierda, etc. Pero claro, hizo viajar por el mundo a millones de argentinos, hizo lanzar al fondo de cualquier tacho a otros millones de argentinos y quizo eternizarse, pero el soplido de la espuria alianza contra lo llevó a descansar en las apacibles aguas de la banalidad. Hizo mucho, hizo bien, hizo desastre y al siguiente le dejó el barro, pero también le dejo una escoba.
Después vino De la rua, chupete de la rua, y ese apodo nunca le quedó mejor. Su gobierno fue un dislate, lo que comunmente llamamos "corso a contramano". A mi no me engañaron, ese conjunto de inutiles intelectuales de barrio no podian gobernar siquiera su casa. No supo usar la escoba que le dejó empeñosamente su antecesor y que este se preocupo por decir que la iba a usar. Pero tuvo el final que se podía esperar, y eso que yo aún en contra pedía a gritos que terminara su mandato, y casi me mandan al manicomio. No me cree?, bue... problema suyo.
Adolfo Rodriquez Saa duró una semana, una semana de populismo barato.
Eduardo Dhuhalde 17 meses de piloto de tormenta, hasta aquí, hasta su mandato tuvo el coraje necesario para hacer lo necesario, pero como todo cabezón después quizo la eternidad. Nadie se la negó, pero tampoco el mismo se la supo otorgar.
Nestor Carlos Kirchner, cuando terminó su mandato de cuatro años fue el mejor, le podría dar 40 razones, pero sería muy engorroso, así como para mi fue el mejor para algunos fue el peor. Lo que no entienden estos es que su gobierno y sus positivas consecuencias no pueden ser negados, le podrá haber tocado un muy buen contexto mundial, pero las similares caracteristicas mundiales las tuvieron otros, que por inutilidad mental no supieron aprovechar y ni siquiera saber mirar.
Cristina Fernandez es la última de mi lista y por su coraje, por su ideario, por su modelo, por mi simpatía, por mi ideología, por sus intenciones, por lo que hizo, por lo que encaró, por lo que hace y por lo que hará para mi fue el mejor gobierno de mis años.
Podrá estar en desacuerdo, pero haga dos cosas antes de opinar: la primera reflexione a futuro y no hacia el pasado y reflexione por si mismo y no por los otros haciendo abstracción de intereses. La segunda cosa que puede hacer es entender el porque de la democracia, sus intimas convicciones de lo que usted quiere para su país, su modelo y cuantas otras cosas mas, pongase en claro que quiere y que argumentos valederos concisos tiene para enfrentarse; sea razonable, no agite la violencia de la que después se podrá arrepentir.
Después de todo, solamente tenemos 200 años de vida.
miércoles, 3 de febrero de 2010
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